El Putu Trail del Bisaura: salvaje por fuera, fiesta por dentro
2026-10-21
Hay carreras que se corren y carreras que se viven. El Putu Trail del Bisaura es de las segundas.
El nombre no me lo he inventado yo. Es como lo llaman los propios organizadores, que se definen como «quatre beneits servidors de vostès». Solo leyendo los correos que te envían ya ves de qué palo van: humor, pocas pretensiones y un lema que lo dice todo, «No fang, no fun!».
Llevaba dos años sin ponerme un dorsal, justo los que tiene Gael, mi hijo. Llegaba con los entrenamientos que había podido encajar y sin saber muy bien cómo responderían las piernas.
Salimos de Sant Quirze de Besora y teníamos por delante 39 km y unos 2.000 m+ de carrera salvaje, con subidas bien verticales, trepadas y tramos de cuerdas.
Pero a cambio tienes senderos que son un disfrute, la niebla a los pies a primera hora y unos bosques increíbles.
Y la gente. Un ambiente de primera y unos avituallamientos que eran una fiesta de verdad.
La carrera empezó a un ritmo bastante rápido. En una de las primeras bajadas por sendero teníamos que cruzar el cauce de un río seco, pero con las rocas todavía muy húmedas. Entré demasiado rápido, resbalé y caí de espaldas. Con los bastones en las manos, no tuve tiempo de reaccionar.
Lección aprendida: si quieres correr con bastones, tienes que entrenar con ellos en todo tipo de terrenos. Seguí usándolos hasta media carrera, pero el dolor en el costado izquierdo acabó haciendo que tuviera que guardarlos. Un compañero, Jan, me echó una mano cuando más lo necesitaba y pude continuar.
Las piernas, en cambio, respondieron bien, sobre todo en las bajadas, donde noté el trabajo de fuerza de estos meses. No hay fórmulas mágicas, pero estas cosas marcan la diferencia. Y de eso va también ENDURAQ: de entrenar con criterio para seguir disfrutando de la montaña muchos años.
Llegué en 5 horas y 41 minutos. Pero del Bisaura no recordaré el tiempo. Recordaré los bosques, los avituallamientos y las ganas de volver a ponerme un dorsal.
Por eso entrenamos.
Gracias a los voluntarios, a la organización y a Jan: te debo una.
No fang, no fun. Hasta el año que viene, Bisaura.